29 abril 2009

Algunas imágenes...




Tras de ti..., por J. Miguel Lubián


Sinceramente cuando uno lleva tantos años viendo a sus titulares tendría que ser ya algo típico, normal, algo a lo que me he hecho... Pero aun así, todos los años parecen ser el primero, el primero en el que me visto de nazareno, vestido de blancura pacifica, como ellos...

Solo era entrar en la nave y al verlos con su cera encendida, un escalofrío recorría por mi pálida espalda...El segundo vino una hora después, cuando Santo Tomas anunciaba su pasacalles, cuando las largas filas de músicos, de color de pasión, se acercaban hacia la puerta del Convento, solamente recordar ese momento me hace que brillen mis ojos.. aunque al oír entre sus trompetas el Himno Nacional, ver como se desliza la Humilde Pasión de Cristo entre el olor de azahar, son momentos inolvidables, y que de momento se cruzaron ante mi todas las experiencias vividas durante estos años de juventud... entre mis amigos..

Una vez que estaba en la calle, todo fue un viaje en una nube, que se paso volando, como si el viento empujase esa nube por el cielo, y que yo tan alegre lo observaba, sin acordarme del tiempo, sin acordarme que ya estábamos en Miércoles Santo, solo disfrutar de su andar, disfrutar de esos sones, que derrochan suaves notas entre las bolas de incienso...entre naranjos envueltos del azahar de sentimientos mezclados...

Y solo fue entrar en la calle de Torres Cabrera cuando sentí que mis ojos expresaron esos sentimientos...
Cuando volvimos, un rato después, solamente un ratito, fue mas emocionante al oír dos marchas únicas para El...y como anunciaba Al Señor de la Paz, detrás venia esa blanca paloma, que con la elegancia de sus bambalinas, de la pequeña sonrisa que mostraba porque estaba en la calle, y sus hijos pedían esa pequeña sonrisa, y el reflejo de sus lágrimas la enseño al pueblo cordobés, cuando al igual que el, se anunciaba el Himno Nacional..

Una vez los dos recogidos, les pedí, que el año que viene... nos repartan de lo mismo, la dulzura de los Reyes de Capuchinos...

Miércoles Santo, por María Jiménez

Para mí, es muy difícil explicar lo que sentí el pasado 8 de abril, en torno a las 7 de la tarde, cuando por fin vi a mis Titulares: el Señor de la Humildad y Paciencia y la Reina de la Paz y Esperanza asomar por la Plaza de Capuchinos.
A pesar de que llevaba relativamente poco tiempo integrada entre la juventud de esta Hermandad, ya me sentía una más de ellos. Me acogieron con los brazos abiertos, como buenos cristianos, demostrando que eran mucho más que un grupo de personas que sacaban el paso el Miércoles Santo y ya está. Ellos iban con el cubrerrostro, pero yo sabía perfectamente quiénes eran. Sabía que iban con fe y orgullo paseando al Hijo de Dios y a Su Madre por las calles de Córdoba, y todo lo que eso conlleva.
Primero pasó el Señor, con esos andares que solo sus costaleros saben hacer... y yo tenía los pelos de punta...
Seguí allí, esperando, viendo a los numerosos nazarenos que le abrían paso a la Paloma de Capuchinos. Ella iba como se merece, como una reina, con su nuevo manto, fruto del trabajo de sus hermanos nazarenos. Es ella mi modelo a seguir, por no tener miedo a cumplir la voluntad de Dios... "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra".
Cuando ella pasó, y detrás las mujeres de mantilla y la banda de música que le tocaba las diversas marchas, me uní al grupo de penitentes para acompañarla en su recorrido...
Aunque solo pude estar junto a Ella hasta Carrera Oficial, durante el camino que hice junto a Ella estuve en un continuo rato de oración... y de deseo de que sea Ella siempre la que guíe mi vida y que ojalá algún día yo sea capaz de cumplir la voluntad de Dios sin miedo, de tener esa fe ciega que ella tuvo...
Solo queda esperar al próximo Miércoles Santo para volver a repetir esta experiencia, si Dios quiere y el Sol reluce, que será vistiendo túnica y cubrerrostro, abriéndole paso a la Reina de Capuchinos...

26 abril 2009

Un Miércoles Santo especial..., por Carlos Lara


Fotografía: Valentín Moyano

Una vivencia que, sinceramente, dudo que vaya a olvidar...
Sentado en mi sillón frente al escritorio, miraba por la ventana y los rayos del sol me deslumbraban y el cielo se presentaba con un azul intenso que hacía presagiar que el Miércoles Santo de 2009 sería un día espléndido.
Me dio por recordar la misma situación pero en el año 2008, cuando lo único que se veía por la ventana era un cielo encapotado y el pavimento mojado por las intermitentes lluvias que se desarrollaron durante toda la mañana y que, desgraciadamente, hicieron acto de presencia por la tarde e impidieron a Nuestros Titulares desfilar por las calles cordobesas...
Pero este año era distinto. Por vez primera, haría Estación de Penitencia junto a mis hermanos y mis Titulares, tras la decepción y el agridulce sabor de boca dejado en 2008.

Era la hora de vestirse... La túnica blanca, el cubrerrostro, los guantes, la capa, la medalla... Todo estaba dispuesto sobre mi cama para indumentarme y salir con rumbo a la Plaza de Capuchinos.
Llegué, y junto a mis hermanos del Grupo Joven, hicimos la entrada al huerto del Convento donde se disponían los sectores del tramo de Misterio, en el cual se encontraba el nuevo y espectacular banderín de Juventud.
El tiempo pasaba, los minutos se hacían eternos, pero de un momento a otro el portón de la nave se abriría y el pueblo de Córdoba que se agolpaba en la Plaza de Capuchinos vería cómo la Hermandad de la Paz volvía a reecontrarse con su feligresía un Miércoles Santo más.
El momento llegó y la puerta se abrió. "¡Señores, que nos vamos! Vamos a mostrarle a Córdoba el arte de la Paz", decía para mis adentros.
Lentamente, la Cruz de Guía superaba el grisáceo dintel y tras ella, un cuerpo de bocinas y NOSOTROS... Sí, era una realidad: estábamos en la calle.
Todo el recorrido lo disfruté como un niño pequeño, pero el momento que más disfruté fue, una vez desprovisto del capirote, esperaba en la Plaza de Capuchinos la llegada del Rey de Reyes: Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia.
Poco a poco, aparecían los ciriales; después, una nube de incienso; y abriéndose paso tras la misma, podía ir percibiendo el primer arbóreo del Misterio, después el sanedrita que sostiene el cáliz y, por fin, el Señor, entronizado en su magnífico paso exornado con iris blanco que hacía su entrada a la Plaza con la marcha "Tras de Tí, mi Cautivo".
El arte de las trabajaderas pacíficas ya estaba en Capuchinos. Con los sones de "Costaleros de Humildad", el paso daba la revirá para ejecutar su entrada mirando a la muchedumbre reunida allí. Llegó ese momento en el que la corneta avisa que la Marcha Real va a ser interpretada y con los sones reales de Santo Tomás de Villanueva, culminaba su Estación de Penitencia.
Tras este inolvidable momento, la Señora de la Paz avanzaba por la calle Torres Cabrera con "Costalero" y hacía su entrada a Capuchinos esplendorosa y estrenando ese precioso manto que la hacía aún más guapa de lo que ya es la Reina de nuestros corazones.

Así se acababa para mí el Miércoles Santo. Un Miércoles Santo especial...

25 abril 2009

Inicio de la Catequesis de Confirmación

En el día de ayer, tuvo lugar la primera reunión del grupo de Confirmación en el Convento del Santo Ángel.
Se trata de un nutrido grupo en el cual figura la Juventud de la Paz y miembros de Nuestra Hermandad, así como de la vecina Corporación cisterciense de la Sangre.
Esta primera reunión nos ha servido a modo de presentación entre los miembros que conformamos dicho grupo, así como de organización para empezar el temario que Nuestro Consiliario Fray Juan Jesús Linares pondrá a nuestra disposición para trabajar sobre ello.
De manera que el inicio formal de esta Catequesis será el próximo día 8 de mayo a partir de las 19 horas en la Iglesia Conventual del Santo Ángel.

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