25 enero 2009

...Paloma de mis desvelos, como reluce tu cara...por Juan Manuel García



Como reluce tu cara excelsa Paloma Blanca, princesita capuchina y azucena franciscana, y es que poco a poco han pasado los días contemplándote en el altar del convento donde te criaste, casi sin darnos cuenta; hasta los capuchinos, Madre, han estado de fiesta, pero lo bueno pronto pasa y ya todo ha pasado. Pasó ese bendito día de la Paz, ese día en el que como anticipo a cada miércoles Santo, tu Paz se hace un poco más presente ante los ojos de tus hijos pecadores.

Paloma Blanca nos has dejado en los labios la dulce miel de tu llanto y no es transido el quebranto si esta tu rostro presente, por eso, Señora, bella Madre del Redentor, serena Esperanza nuestra, ante tus plantas se ha postrado toda nuestra ciudad y entre los cantos de los niños de tu hermandad y sobretodo con el gozo de sentirnos un poco más cerca a esa tu ansiada advocación tu hermandad y Córdoba entera se ha saciado con la luz de tu rostro.

Gracias, ¡OH! caricia del que sufre y amparo del pecador, ¡OH! Sancta Virgum Virginium, gracias por esa Paz que has dejado en nuestras almas, Reina de Capuchinos.


Juan Manuel García Algar.



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